¿Es real el cambio en la presidencia cubana?

Este abril ha sido histórico para la política cubana. Después de que en marzo ocho millones de personas, lo que se traduce en una participación del 82% del censo electoral del país, votase en la renovación de los cargos parlamentarios y de las asambleas regionales, el proceso de cambio ha concluido con la sucesión de Raúl Castro como presidente de la República. Miguel Díaz-Canel, hasta ahora primer vicepresidente, se ha convertido en la nueva máxima autoridad del gobierno de la isla, aunque Castro seguirá al frente del Partido Comunista de Cuba. Díaz-Canel, ingeniero electrónico de formación, cuenta con una dilatada experiencia en la política cubana.

Hasta 2012 había desempeñado el cargo de primer secretario del partido en las provincias de Villa Clara y Holguín, además de ser también ministro de Educación Superior.

Después de 42 años de presidencia con apellido Castro, Díaz-Canel asume ahora el cargo con varios retos sobre la mesa. Para empezar, el de la economía. Los efectos del embargo impuesto por Estados Unidos desde 1960 siguen presentes en la realidad de la isla, a pesar de que en 2014 Raúl Castro y Barack Obama acordaron una mejora de las relaciones. Ese es otro de los retos, precisamente. La elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos ha provocado un regresión del acercamiento alcanzado hace cuatro años. Y, por último, las libertades individuales, como la religiosa, siguen siendo una asignatura pendiente por parte del ejecutivo cubano, según denuncian algunos analistas e instituciones expertas en la materia como el Observatorio de Libertad Religiosa en América Latina.

FUENTE NOTICIAS PROTESTANTES