La muerte de Mueller, una historia incompleta.

Cuando me enteré de la muerte de Kayla Mueller, estaba preparando las noticias de ese día. Fue por el diario Jerusalem Post.

    Tal atrocidad me estremeció el corazón al saber que ni las personas que brindan ayuda humanitaria en esos países orientales están exentas de peligro. Ella estaba brindando ayuda hospitalaria a muchas personas en países como Israel, Palestina y Siria. Pero desconocía que para febrero del año 2013, se convertiría en rehén de una de las peores organizaciones terrorista Estado Islámico o Islamic States (ISIS), DAESH en árabe.

     Ella fue raptada según el relato de CNN, New York Times, y otros diarios mientras realizaba sus labores junta a otras mujeres.  Ella fue llevada en cautiverio a casa de Uuum Sayaf uno de los miembros de los terroristas del ISIS, Albgahdadi, abusó de ellas sexualmente en la casa de su amigo, cada vez que iba de visita donde ella. Luego se casó con ella para hacerla de su propiedad claro. Más tarde murió y su muerte no ha sido esclarecida todavía si fue a manos de ISIS O de Estados Unidos al momento de ir en su rescate.

    Qué dura noticias para sus padres saber que su hija murió en Siria de una forma brutal y horrenda, sin esperar esa noticia. Es decir que nadie que vaya a brindar ayuda humanitaria o de corte social a esos países no tiene garantía de regresar con vida por el terror de ISIS implantado en ese lugar. Una mujer no puede hacer ningún tipo de labor social allá por exponer su vida. Ese es el mensaje que se le está dando al mundo, y ¿hasta cuándo continuarán los abusos y vejaciones contra las mujeres en los países musulmanes?  

    Todavía no se sabe con exactitud nada acerca de las últimas horas de Kayla Mueller, solo se sabe que el líder del Estado Islámico murió en palabras de Donald Trimph como un cobarde.