Muchas gracias señor Presidente Donald Trump

Ellos no eran políticos, eran outsiders dirigiendo un sistema político.

La historia de la administración Trump es poco convencional, y no sólo por su relación con Israel. La característica más sobresaliente de esta administración es que no eran políticos. Eran outsiders que vinieron a dirigir el sistema político más importante del mundo.

            En mayo de 2017, tres días después de asumir el cargo de Embajador de los Estados Unidos en Israel, David Friedman recibió una llamada telefónica del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Se le dijo a Friedman que no se le permitía asistir a la ceremonia del 50º aniversario de la unificación de Jerusalem, a la que asistieron el Primer Ministro Benjamin Netanyahu y el Presidente Reuven Rivlin.

                    “¿Por qué no?”, preguntó el recién nombrado embajador. “Porque así es como siempre se ha hecho – ningún embajador americano ha asistido nunca a estas ceremonias. Esto molesta a los palestinos”, respondió el funcionario de Washington.

            “Mi padre lloró cuando Jerusalem fue unificada. Desde entonces, la ciudad sólo ha prosperado y se ha convertido en el punto focal de tres religiones, y el Muro Occidental se transformó de un vertedero en un sitio religioso sagrado. ¡¿Cuál es el problema de que yo asista a la ceremonia?!”, dijo Friedman indignado.

          “Así es como siempre se ha hecho”, fue la respuesta.

                         Al recién nombrado embajador no le gustó la respuesta. “Anote este número de teléfono”, le dijo al hombre de la línea. “Ese es el número personal del Presidente Donald Trump. Llámelo. Si me dice que no vaya, entonces no iré”.

         La historia de la administración Trump es poco convencional, y no sólo por su relación con Israel. La característica más sobresaliente de esta administración es que no eran políticos. Eran outsiders que vinieron a dirigir el sistema político más importante del mundo.

FUENTE NOTICIAS DE ISRAEL