Olivia Newton-John, quien murió el lunes en su rancho en el sur de California, cantó algunos de los mayores éxitos de las décadas de 1970 y 1980 mientras transformaba su imagen de la virginal chica en una sensual mujer vestida con ropa muy ajustada, un cambio reflejado en miniatura por su papel protagónico en “Grease”, una de las películas musicales más populares de todos los tiempos.

   La muerte la sorprendió a los 73 años luego de vivir con un diagnóstico de cáncer de mama desde 1992, aunque en 2017 anunció que el mal había regresado y se había propagado. 

       En la primera fase de su carrera sedujo a los oyentes con una voz aguda, flexible y cálida por vibrato que combinaba afablemente con el tipo de pop desvanecido que, a mediados de la década de 1970, derivó su estilo a la música country.

FUENTE LISTIN DIARIO